En un Avión...
¿Cuál es el problema, Sra.? - Pregunta la azafata.
¿Es que no lo ve? - Responde la dama - Me colocaron junto a un indígena. No soporto estar al lado de uno de estos seres repugnantes. ¡¡¡ ¿ No tiene otro asiento?¡¡¡¡
Por favor, cálmese… -dice la azafata- Casi todos los asientos están ocupados. Pero, voy a ver si hay un lugar disponible.
La azafata se aleja y vuelve de nuevo algunos minutos más tarde:
Sra., como yo pensaba, ya no hay ningún lugar libre en la clase económica.
Dia 29. A primera hora visitamos la ciudad de Sintra, para continuar luego en en Lisboa hasta las cuatro y media de la tarde que regresamos al Campamento.
Durante las excursiones el tiempo fue soleado, con 20 Grados de Temperatura, pero al llegar al campamento una fina lluvia, que a ratos... nos intenta mojar, si bien estamos a 15 Grados y el clima es mas que llevadero. Nada del otro mundo...
El concurso de cristmas coordinado por el Clan esta en marcha, el turron se esta cortando, todos estamos vestidos para la gran fiesta, y los amigos invisibles ya estan siendo mas visibles que nunca.
Todo esta muy bien, y tenemos prevista la llegada a Madrid y a San Lorenzo de El Escorial sobre las ocho y media/nueve de la tarde
De todos modos estaremos, como hasta ahora, informando a
los padres de contacto.
Cuando apenas tenía 8 años, mis padres decidieron meterme en el Grupo Scout del colegio (San Antón); que era un colegio de curas y estaban entonces en el llamado MSC, jamás les he agradecido lo suficiente aquella decisión.Pasaron unos años y el Grupo pasó a Scouts de España con el número mágico de 217.
Sin darme cuenta de repente y con muy pocos años, era el jefe de grupo más joven de España, el comisario de Zona más joven etc., eso y la poca experiencia me llevó a cometer muchos errores y desaciertos; pero por otro lado me ayudó enormemente a crecer como persona.
Hoy, pasados también mis 50 sigo recordando con todo cariño los días pasados con el Grupo, donde aprendí cosas que jamás he olvidado: aprendí a escuchar, a compartir, a conversar, a ayudar y dejar que me ayuden; también cosas tan simples pero que pocos son capaces de comprender: a mirar las estrellas, a apreciar los silencios, a caminar solo, a mirar serenamente el fuego.., a reír, a compartir esfuerzos, a comprometerme y sobre todo a confiar en los amigos y fundamentalmente a confiar en mí.
La vida a veces nos lleva por caminos
distintos, pero puedo asegurar que con todos los que compartí un segundo
de mi vida a mi paso por el Grupo, los llevo en el corazón, de todos
aprendí, con ellos reí y con ellos lloré. Todos eran mi Grupo, el 217.










