¿Te has detenido últimamente a apreciar la belleza de una planta y su aromática flor? . La perfección de su contorno, el impresionante color y su indescriptible textura con sus miles de formas que llenan de misterio su entorno.
¿Has tenido tiempo de contemplar en estos días el agua que cae del cielo, o la que brota en las montañas y recorre los ríos hasta desembocar en el imponente mar, la cual con su transparencia nos indica la pureza de su proceder?
¿Cuándo fue la última vez que sentiste la tierra sólo por sentirla, apreciarla, acariciarla y ver cómo su simplicidad absorbe un intrigante secreto e historia de los que han andado por ella en su largo caminar?
¿Has observado últimamente un ave volar sin perderla de vista, y ver cómo extiende sus alas y se desliza por las corrientes de aire, cantando dulces melodías y cubriendo de alegría el ambiente que nos rodea?
¿Te has detenido a sentir el aire acariciando tu piel, la frescura del viento que de los árboles emana y que llena de vida a todos les seres vivos de la tierra?
Para hacer su camino, la humanidad, persona a persona, generación a generación, ha tenido que ir transmitiendo los valores necesarios para vivir en sociedad. Cada recién nacido ha debido incorporar la experiencia de todo un mundo anterior para instalarse en esa cadena de progreso. La historia de los hombres es la historia de la educación.
Las familias, en cualquiera de sus fórmulas culturales, han protegido y orientado a sus miembros, ayudándoles a integrarse y enseñándoles las formas de sobrevivir y poder enseñar a otros; y las sociedades han creado recursos y maneras de reforzar la tarea de las familias.
Educar es tan necesario que no puede quedar relegado a la responsabilidad de los grupos familiares, por mucho que éstos sean esenciales.
La educación es tarea de todos y, desde siempre y tanto más cuanto más complejas se hacen las sociedades, han aparecido instituciones y personas en las que se depositaba de manera especial ese trabajo fundamental.
BARACOA.-CUBA Una ludoteca para niños y niñas fue inaugurada este sábado en la Ciudad Primada, cuyo equipamiento en juegos de mesa y deportivos, juguetes, una biblioteca, patines y material de talleres, fue donado por jóvenes scouts españoles, quienes promovieron el proyecto en su país bajo el apelativo de que una sonrisa vale más que un millón.
Ricardo Ronquillo Publicado en Juventud Rebelde Cuba, 29 de Septiembre de 1996
MADRID.-Septiembre de 2009, en recuerdo a los-as que compartimos una EXPERIENCIA INOLVIDABLE que por suerte, empeño y dedicación el Grupo Scout 217 Matterhorn continua realizando con otros y otras amigos-as en “cualquier parte del Mundo, en cualquier parte”







