Muchas veces, para cambiar las cosas que vemos andan mal en el mundo, pensamos en soluciones políticas.
La política es un mundo tan irreverente y complejo que, en la mayoría de las veces, no nos traen soluciones a los problemas globales y generales de la humanidad en la época posmoderna.
El consumismo y el esteticismo han atacado tanto nuestras mentes que ya no percibimos deficiencias del sistema donde abundan. No reaccionamos frente a las más claras muestras de injusticia social, hasta el punto de acomodar nuestra vista, para no observar -o no querer observar-, por ejemplo, a aquellas personas que viven bajo el cielo. Pasamos frente a ellos, verdaderos mártires del sistema, como si no existieran.
Hace casi dos meses, el 20 de Noviembre más concretamente, se celebró el Día Internacional de los Derechos del Niño/a. Ese día todos recordamos o nos enteramos por primera vez, que existe una Declaración y una Convención de los Derechos del Niño/a, siendo entonces cuando procedemos a realizar tareas para conocer, apoyar, colaborar, solidarizarnos, ayudar a esos menores en situación desfavorecida o a mentalizarnos de lo que ocurre en el mundo con esos niños y niñas que no viven en una casa y acuden al colegio de 9 a 16. En pocas palabras se nos encoje el corazón y al menos nos damos cuenta que se puede hacer mucho más. ¿No?Ese Día Internacional de los Derechos del Niño/a resulta ser una fecha en la que todos y todas lamentamos que haya niños y niñas desfavorecidos que no tienen una casa, una comida diaria, no reciben educación adecuada, tienen en muchos casos que trabajar para poder subsisitir, son víctimas de muchos tipos de abusos, y un largo etcétera que todos y todas podemos imaginar, enunciar, denunciar.
Volveremos tras un brillante Campamento de Navidad, un excelente Primer Trimestre y unas felices Fiestas Navideñas, a ponernos nuestra camisa, sudadera y pañoleta scout para juntos continuar compartiendo un espacio y una forma de participar, que van más allá de nuestras cuatro paredes pero que tienen en el local nuestro punto de encuentro.
Animo Scouts.
Nos vemos el Sábado
Buena Caza
Y vuelta otra vez con el mismo tema, y otra vez las pesadas del Instituto de la mujer nos recuerdan ......El juego es una actividad necesaria (casi tanto como la comida o el afecto) en el proceso de crecimiento de la infancia, facilita el desarrollo motor, la imaginación, la capacidad de simbolizar, ayuda a la expresión emocional y es un agente socializador. A través del juego se aprende la realidad.
Los juguetes son los instrumentos para conseguir este desarrollo, estos han evolucionado a lo largo del tiempo en cuanto a cuestiones tecnológicas se refiere, en detrimento de la imaginación de los/as niños/as. Lejos de ser objetos inocentes que permiten a nuestros hijos e hijas divertirse, les están condicionando a elegir cómo quieren ser de mayores en función de su género o, lo más importante, cómo deben ser.







