“Lo que tengas que decirme, a la cara
Porque así sabré que me lo dices con el corazón”
G. Waterway.
Este sábado 17 de Mayo, fue el día internacional de los ordenadores, tablets, Whatsapps y todos esos estupendos elementos que nos hacen la vida tan fácil. Podríamos estar horas enumerando los usos y aplicaciones que aparecen a cada segundo, pero si estamos aquí es para tratar algo muy importante en el uso de estas tecnologías: el uso responsable.
Para comenzar con buen pie este artículo, debemos hacer mención del caso más reciente y sin duda, más polémico e interesante: la victoria sobre Google en el tema de “olvidar” información sobre sus usuarios. La compañía se defiende diciendo que aplicar esa medida es censurar pero esos juicios os los dejo a vosotros. Nuestro punto de partida empieza aquí: en la dependencia que tenemos de las nuevas tecnologías y el compartir de nuestros datos personales en espacios multitudinarios donde el riesgo de robo y de uso ilegal son algo totalmente real.
Imaginaos esta escena y probad con este sencillo experimento: Sentaos en el metro, autobús o incluso bar más cercano. Hecho esto, esperad un par de minutos y levantad la vista. Con toda seguridad veréis que algo más del 90% por ciento de la gente que os rodea está hablando por Whatsapp, niños jugueteando con el teléfono de sus padres, jóvenes haciéndose fotos con el móvil o con los cascos puestos aunque podéis escuchar su música perfectamente porque la tienen a demasiado volumen.
No os sorprendáis al descubrir que esta prueba es un éxito. Vivimos más pendientes del timbre de nuestro teléfono y de recibir nuevos mensajes que del resto de viajeros. Es cierto, estamos en la era de la información y estamos más cerca los unos de los otros que nunca pero también estamos más lejos, más encerrados. Las habilidades sociales se quedan en hablarle a una pantalla y teclear furiosamente unas letras que no siempre transmiten lo que realmente sentimos. No quiero decir con esto que los ordenadores e internet sean malos, para nada, pero sí que necesitan un uso más responsable y menos dependiente de los mismos.
Muchas de las discusiones entre amigos, parejas y en el trabajo serían muy distintas si no hubiera un Whatsapp por medio, por ejemplo. Podemos usar Facebook para hablar con un amigo que tengamos en Huesca o en el lejano Oriente, pero no para el hermano que tenemos en el cuarto de al lado. Tampoco esperemos conocer a una persona por su perfil en internet porque eso es una parte diminuta de lo que es en realidad.
Las nuevas tecnologías son útiles siempre que no sustituyan a las personas y sean usados de forma responsable. Internet nació en 1969 para comunicar dos universidades en Estados Unidos. Todo lo que conocemos hoy se ha desarrollado en apenas veinte años pero ése no es motivo para que el tren se desboque en este punto.
Este fin de semana pasado, hemos tenido una magnifica acampada y ha sido un espacio perfecto para reflexionar sobre los usos del Whatsapp y otras nuevas tecnologías, en un espacio en medio del bosque, en donde no pegan para nada los pitidos de un móvil.
¡Buena caza!
Artículo de Carmen Gª-Comendador
Grupo Scout 217 Matterhorn
Seguimos acampando,
seguimos Avanzando...







