En el continente americano, así como en todas las otras regiones del mundo, diversas formas inaceptables de discriminación y exclusión directa e indirecta son producto de construcciones sociales complejas que exigen respuestas políticas y legales que apunten directamente a ellas.
En todo el continente americano hay personas que sufren a causa de patrones similares de discriminación, exclusión y violencia pero las formas en que viven esas violaciones y las consecuencias que estas les acarrean son diferentes. Las minorías raciales, nacionales, étnicas, religiosas, lingüísticas y otras –algunas de las cuales ya están luchando contra niveles intolerables de exclusión social- con frecuencia son sometidas a formas todavía más pronunciadas de discriminación o violencia a causa de su expresión de género u orientación sexual.
La violencia de género
Hace ya mucho tiempo que expertas y expertos en derechos humanos han reconocido que ciertas violaciones a los derechos humanos tienen una naturaleza y consecuencias de género específicas. Cuando se combinan con otras formas de discriminación, los efectos acumulativos de las múltiples formas de discriminación, exclusión y violencia de género resultan particularmente injustas.
La Relatora Especial de la ONU sobre Violencia contra las Mujeres, por ejemplo, ha señalado que cualquier análisis exhaustivo de género “exige que se estudien los efectos del factor género, los efectos del factor raza, y los efectos de ambos factores combinados sobre la forma que toman las violaciones (a los derechos humanos), el contexto en el que ocurren, sus consecuencias y la disponibilidad de remedios para las víctimas así como su accesibilidad”.
Teniendo en cuenta la naturaleza genérica de la violencia desde una perspectiva ligeramente diferentes, el Relator Especial de la ONU contra la Tortura también ha señalado “que una proporción considerable de los incidentes de tortura contra integrantes de las minorías sexuales sugiere que con frecuencia son sometidas/os a violencia de naturaleza sexual, como por ejemplo violaciones o agresiones sexuales, como ‘castigo’ por transgredir las barreras de género o por cuestionar las concepciones dominantes acerca de los roles de género”. El Relator Especial también ha llegado hace mucho tiempo a la conclusión de que las/os integrantes de las minorías sexuales se ven sometidas/os en número desproporcionado a tortura y otras formas de maltrato por no ajustarse a las expectativas de género socialmente construidas. En verdad, la discriminación basada en la orientación sexual o la identidad de género puede a menudo contribuir al proceso de deshumanización de la víctima, que suele ser condición necesaria para que tengan lugar la tortura y el maltrato”.
No resulta sorprendente, entonces, que la Corte Europea de Derechos Humanos también haya reconocido muchos años atrás el aspecto afirmativo de este derecho, señalando que “la identidad de género es una de las áreas más íntimas de la vida privada de una persona”, y que un aspecto fundamental del derecho al respeto a la vida privada incluye “el derecho a la identidad de género y al desarrollo personal”.
Llamado a la acción
Como la discriminación es una violación a los Derechos Humanos, que se debe identificar y concebir como tale, ocurran donde ocurran, apoyemos la inclusión específica de protecciones legales adecuadas contra esas formas de violencia, aumentando el valor de lucha contra todo acto de Racismo y Todas las Formas de Discriminación e Intolerancia en nuestro día a día.
De este modo, entre todos y todas, lograremos hacer frente a la Discriminación.
Francis Morey
Akela Manada Kiowa 217
En todo el continente americano hay personas que sufren a causa de patrones similares de discriminación, exclusión y violencia pero las formas en que viven esas violaciones y las consecuencias que estas les acarrean son diferentes. Las minorías raciales, nacionales, étnicas, religiosas, lingüísticas y otras –algunas de las cuales ya están luchando contra niveles intolerables de exclusión social- con frecuencia son sometidas a formas todavía más pronunciadas de discriminación o violencia a causa de su expresión de género u orientación sexual.
La violencia de género
Hace ya mucho tiempo que expertas y expertos en derechos humanos han reconocido que ciertas violaciones a los derechos humanos tienen una naturaleza y consecuencias de género específicas. Cuando se combinan con otras formas de discriminación, los efectos acumulativos de las múltiples formas de discriminación, exclusión y violencia de género resultan particularmente injustas.
La Relatora Especial de la ONU sobre Violencia contra las Mujeres, por ejemplo, ha señalado que cualquier análisis exhaustivo de género “exige que se estudien los efectos del factor género, los efectos del factor raza, y los efectos de ambos factores combinados sobre la forma que toman las violaciones (a los derechos humanos), el contexto en el que ocurren, sus consecuencias y la disponibilidad de remedios para las víctimas así como su accesibilidad”.
Teniendo en cuenta la naturaleza genérica de la violencia desde una perspectiva ligeramente diferentes, el Relator Especial de la ONU contra la Tortura también ha señalado “que una proporción considerable de los incidentes de tortura contra integrantes de las minorías sexuales sugiere que con frecuencia son sometidas/os a violencia de naturaleza sexual, como por ejemplo violaciones o agresiones sexuales, como ‘castigo’ por transgredir las barreras de género o por cuestionar las concepciones dominantes acerca de los roles de género”. El Relator Especial también ha llegado hace mucho tiempo a la conclusión de que las/os integrantes de las minorías sexuales se ven sometidas/os en número desproporcionado a tortura y otras formas de maltrato por no ajustarse a las expectativas de género socialmente construidas. En verdad, la discriminación basada en la orientación sexual o la identidad de género puede a menudo contribuir al proceso de deshumanización de la víctima, que suele ser condición necesaria para que tengan lugar la tortura y el maltrato”.
No resulta sorprendente, entonces, que la Corte Europea de Derechos Humanos también haya reconocido muchos años atrás el aspecto afirmativo de este derecho, señalando que “la identidad de género es una de las áreas más íntimas de la vida privada de una persona”, y que un aspecto fundamental del derecho al respeto a la vida privada incluye “el derecho a la identidad de género y al desarrollo personal”.
Llamado a la acción
Como la discriminación es una violación a los Derechos Humanos, que se debe identificar y concebir como tale, ocurran donde ocurran, apoyemos la inclusión específica de protecciones legales adecuadas contra esas formas de violencia, aumentando el valor de lucha contra todo acto de Racismo y Todas las Formas de Discriminación e Intolerancia en nuestro día a día.
De este modo, entre todos y todas, lograremos hacer frente a la Discriminación.
Francis Morey
Akela Manada Kiowa 217
Luchamos para convencer es un proyecto social y scout, que tiene como finalidad el vincular la Educación para la Paz y el Desarrollo/Cooperación con la Educación en el Tiempo Libre que desarrolla nuestro Grupo Scout.
Luchamos para convencer es un Proyecto Scout por el cual deseamos hacer pública no sólo nuestra
condena a la existencia de un MUNDO INJUSTO E INSOLIDARIO sino que además
nuestra propuesta de combatirlo y vencerlo, para lo cual necesitamos de
la implicación directa, con acciones concretas y sostenidas en el tiempo
y no sólo en ocasiones o cuando hay recursos o modas, para la creación de un
mundo distinto.








