Hace diez años, el 1 de enero de 2015, nos dejó José Santiago, conocido por todos como Santi. Su partida dejó un vacío inmenso en nuestras vidas, pero su legado sigue vivo en cada uno de nosotros. Santi no solo fue un amigo entrañable, sino también un líder excepcional y un referente en el mundo del escultismo.
Durante 15 años, Santi fue el alma del grupo Scout 217 Matterhorn. Su pasión por el escultismo y su dedicación inquebrantable inspiraron a generaciones de jóvenes a seguir sus pasos. Santi no solo enseñaba habilidades scouts; inculcaba valores de justicia, valentía y camaradería. Su carisma y su espíritu indomable dejaban una huella imborrable en todos los que tenían la suerte de cruzarse en su camino.
Santi tenía una habilidad única para unir a las personas y hacer que creyeran en lo imposible. Bajo su liderazgo, el grupo 217 floreció, convirtiéndose en un ejemplo de lo que el escultismo puede lograr cuando se guía con pasión y compromiso.

A pesar de la enfermedad que enfrentó con una valentía admirable, Santi nunca dejó de luchar por sus ideales. Incluso desde la cama de un hospital, su mente seguía trabajando, coordinando proyectos y motivando a todos a su alrededor. Su legado es un testimonio de su capacidad para transformar sueños en realidad y de su amor incondicional por el escultismo.
Hoy, recordamos a Santi no solo por lo que hizo, sino por lo que fue: un amigo leal, un mentor inspirador y un hermano en el camino de la vida. Su memoria vive en cada canción scout que cantamos, en cada proyecto que emprendemos y en cada acto de generosidad que realizamos.
Santi, sigues siendo y estando con nosotros. Tu ejemplo continúa guiándonos, y tu recuerdo nos impulsa a ser mejores cada día. Aunque ya no podamos escuchar tus consejos o compartir tus risas, sabemos que estás presente en cada paso que damos.
Hasta siempre, amigo. Te llevamos en el corazón, y sabemos que algún día volveremos a encontrarnos para seguir compartiendo sueños y aventuras.
Con cariño y admiración, tu Grupo 217.







