Desde siempre abogamos a la mala educación de los
padres, a lo desagradecido que son algunos hijos e hijas y, a veces, al
mismo demonio, pero la sociedad siempre sale libre de gravamen, y aunque
no es culpable sí es responsable, es causalidad, los problemas de
jóvenes con drogas por regla general se debe a la falta de oportunidades
en un sistema desigual y por excepción a otros casos aislados, sin
embargo, algunos se empeñan en generalizar lo aislado para ocultar la
verdad, aun cuando pudiéramos cambiarlo todo y salvar las vidas de
tantas chicas y chicos, tan solo si lo admitiéramos y trabajáramos en
ello.
Círculos eternamente viciosos, destinados a cerrar y reiniciar ciclos como laberintos, jóvenes que nadan en un océano de ignorancia, sin escuela sin universidad, nadie les enseño sobre esos torcidos caminos pero todos les reprochan en voz alta, madres que fueron padres también intentaron educar pero ellas solo sabían, con suerte, leer y escribir, y sus madres que fueron también abuelos ni siquiera sabían leer, el circulo se cerró tanto que la madrugada del siglo XXI encontró a niñas jugando a las muñecas, pero eran de verdad, no las compraron en Barbie Store porque salieron de sus entrañas, en letras pequeñas alcanzaron a leer “Ken se vende por separado”.
No tienen nombre los niños que piden dinero en los autobuses que pasan al lado de un ostentoso edificio de apartamentos, pero sí edad, ocho, nueve, doce años, las vidas que al bajar descalzos cruzan la calle, donde se encuentran, como un sarcasmo de la sociedad, sus “casas” con suelos de tierra, techos de cartón, paredes de aluminio y nubes de humo. Al crecer entre la basura su sociedad les tilda de buenos para nada y les bautiza con algunos nombres como delincuentes juveniles, enfermedad de la ciudad, entre otras, pero es fácil y a la vez cobarde sólo esconderlo todo debajo de la alfombra, correctamente político para la mayoría de sistemas que aumentan los años de cárcel en los códigos penales y disminuyen las prestaciones sociales.
Está demás decir que este es un problema que nos afecta a todos como sociedad, que la indiferencia no ayuda y solo empeora las cosas, que todos podemos ser víctimas o alguna persona cercana a nosotros puede serlo, tu hermano, tus hijos o un amigo, son a veces hasta frases e ideas trilladas, aún así no logramos interiorizar la dimensión del problema y las consecuencias.
Por suerte, existimos organizaciones que trabajamos con chicos y chicas en sus tiempos libres, que aunque no parezca una batalla la es, el Movimiento Scout tiene a más de 30 millones de miembros ocupados en actividades educativas, en proyectos comunitarios, dando oportunidades, presentando una propuesta educativa alternativa, para jugar y aprender a la vez, no trabajamos con jóvenes involucrados con drogas, pero prevenimos y estamos ahí antes, no nos quedamos de brazos cruzados, damos nuestro esfuerzo y aportamos nuestro granito, es lo que hacemos en el Grupo Scout Matterhorn 217 desde hace ya 50 años, como miembros del Escultismo, lo que queremos seguir haciendo entre otras cosas que nos permite el Movimiento, nos llena de satisfacción enorme, estamos comprometidos y aceptamos nuestro rol en la comunidad.
Ahora te hablo a ti que alguna vez caíste en este torcido camino, tienes que saber que hay una vida siempre esperando por ti, que eres dueño de tu destino, de tu vida, de tus decisiones, que puedes escoger vivir y sonreír, no digo que sea fácil, no digo que no hayan obstáculos, pero sin importar tus razones, lo que haya podido pasarte, debes entender que ninguna droga te aliviará solo agrandará el vacío que hay dentro, no hace falta que te pase para entenderlo, si ya te ha pasado nunca es tarde para salirte, todos sabemos que puedes y podemos esperar muchas cosas de ti, no te prives ni nos prives de verlas.
“…y tú no sabes lo que el mundo daría por un poco de ti, un poco de ti, nada en concreto, un poco de ti, canción, una palabra, un verso…”
Círculos eternamente viciosos, destinados a cerrar y reiniciar ciclos como laberintos, jóvenes que nadan en un océano de ignorancia, sin escuela sin universidad, nadie les enseño sobre esos torcidos caminos pero todos les reprochan en voz alta, madres que fueron padres también intentaron educar pero ellas solo sabían, con suerte, leer y escribir, y sus madres que fueron también abuelos ni siquiera sabían leer, el circulo se cerró tanto que la madrugada del siglo XXI encontró a niñas jugando a las muñecas, pero eran de verdad, no las compraron en Barbie Store porque salieron de sus entrañas, en letras pequeñas alcanzaron a leer “Ken se vende por separado”.
No tienen nombre los niños que piden dinero en los autobuses que pasan al lado de un ostentoso edificio de apartamentos, pero sí edad, ocho, nueve, doce años, las vidas que al bajar descalzos cruzan la calle, donde se encuentran, como un sarcasmo de la sociedad, sus “casas” con suelos de tierra, techos de cartón, paredes de aluminio y nubes de humo. Al crecer entre la basura su sociedad les tilda de buenos para nada y les bautiza con algunos nombres como delincuentes juveniles, enfermedad de la ciudad, entre otras, pero es fácil y a la vez cobarde sólo esconderlo todo debajo de la alfombra, correctamente político para la mayoría de sistemas que aumentan los años de cárcel en los códigos penales y disminuyen las prestaciones sociales.
Está demás decir que este es un problema que nos afecta a todos como sociedad, que la indiferencia no ayuda y solo empeora las cosas, que todos podemos ser víctimas o alguna persona cercana a nosotros puede serlo, tu hermano, tus hijos o un amigo, son a veces hasta frases e ideas trilladas, aún así no logramos interiorizar la dimensión del problema y las consecuencias.
Por suerte, existimos organizaciones que trabajamos con chicos y chicas en sus tiempos libres, que aunque no parezca una batalla la es, el Movimiento Scout tiene a más de 30 millones de miembros ocupados en actividades educativas, en proyectos comunitarios, dando oportunidades, presentando una propuesta educativa alternativa, para jugar y aprender a la vez, no trabajamos con jóvenes involucrados con drogas, pero prevenimos y estamos ahí antes, no nos quedamos de brazos cruzados, damos nuestro esfuerzo y aportamos nuestro granito, es lo que hacemos en el Grupo Scout Matterhorn 217 desde hace ya 50 años, como miembros del Escultismo, lo que queremos seguir haciendo entre otras cosas que nos permite el Movimiento, nos llena de satisfacción enorme, estamos comprometidos y aceptamos nuestro rol en la comunidad.
Ahora te hablo a ti que alguna vez caíste en este torcido camino, tienes que saber que hay una vida siempre esperando por ti, que eres dueño de tu destino, de tu vida, de tus decisiones, que puedes escoger vivir y sonreír, no digo que sea fácil, no digo que no hayan obstáculos, pero sin importar tus razones, lo que haya podido pasarte, debes entender que ninguna droga te aliviará solo agrandará el vacío que hay dentro, no hace falta que te pase para entenderlo, si ya te ha pasado nunca es tarde para salirte, todos sabemos que puedes y podemos esperar muchas cosas de ti, no te prives ni nos prives de verlas.
“…y tú no sabes lo que el mundo daría por un poco de ti, un poco de ti, nada en concreto, un poco de ti, canción, una palabra, un verso…”









