Creo que nunca antes en estos 16 años de vida Scout me había ausentado tanto tiempo de las actividades semanales del Matterhorn. Actividades que al final (y con nuestros principios) son de lunes a domingo, 24 horas al día.
Durante estos 3 meses no estoy allí pero de alguna manera siento que sigo formando parte de cada propuesta, participando en la construcción constante de este reto social y educativo que hemos asumido, en el que creemos firmemente y que tanto nos ilusiona. Porque siempre habéis sabido cómo hacernos partícipes a todos los que os estamos mirando desde lejos, admirando cada paso que dais. Cada paso que damos.
Así que definitivamente sí, siento que estoy allí con vosotros. De la misma manera que sois vosotros los que me acompañáis en este viaje.
El 217 me ha dado alas, y aquí estoy. Volando.
Porque cuando estás acostumbrada a hacer el macuto, preparar un bocata y subirte en un tren, te resulta muy fácil encontrar oportunidades (o generarlas) para poder hacerlo en cualquier momento y disfrutar con ello, sin importar dónde estés, aprendiendo de todo lo que te rodea.
Ahora me rodea un país distinto, con gente diferente, el mar Caribe, un clima de mucho calor y mucha humedad, esta reflexión permanente, no saber qué hora es, y un compañero de viaje que nunca fue Scout pero que en realidad siempre lo ha sido. Porque él todavía no lo sabe pero, de alguna manera, aquí estamos los dos haciendo Escultismo.
Ya hemos podido conocer distintos proyectos sociales y culturales, poner en marcha las primeras entrevistas para el documental que tenemos en mente y, en un par de semanas, nos montamos en una bicicleta para viajar desde La Habana hasta Santiago de Cuba atravesando toda la isla. La cosa promete... pero me he ido un momento de Madrid y vuelvo. Eso seguro.
Sin saber bien qué estoy buscando por aquí, porque seguramente no busque nada en concreto. Sin saber qué me voy a encontrar en el tiempo que me queda, porque la aventura es muy cambiante. Y con la única certeza de que a lo largo del recorrido llevo puesto todo lo he he aprendido en este Grupo.
Esas ganas de conocer, de viajar, de vivir.
Que con ese equipaje acompañándome en el camino es imposible que el enriquecimiento personal no llene cada espacio y me ayude a crecer en todos los sentidos. Y qué bonito es pensar que ese aprendizaje lo vamos a compartir a la vuelta, ¿no?
Yo me he ido un momento y vuelvo, para volver a NUESTROS MOMENTOS. Porque, de verdad, que no hay aventura en el mundo que los pueda igualar.
Alicia
Scouter del Grupo Scout 217 Matterhorn







