- “En Ghana, África. Los políticos del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, han facilitado que los habitantes que se sitúan bajo el umbral de loa pobreza, gasten hasta un 50% de sus ingresos en la compra de agua.”
- “En las maquiladoras (empresas muy extendidas en Centroamérica que fabrican productos que introducen en los mercados nacionales sin pagar aranceles y en las que los trabajadores, en su mayoría mujeres, no tienen ningún tipo de derechos laborales ni sindicales por decretos) de México, el agua es tan escasa que los niños y bebés beben Coca-cola y Pepsi.”
- “Los resultados de un estudio realizado en 1999 demostraban que el agua embotellada no es mucho más segura que la del grifo. La tercera parte de las marcas contenían arsénico y una cuarta parte se limitaba a embotellar agua del grifo”.
Y es que para nosotros, comprar o pedir agua embotellada en un bar es un acto común, cuando en realidad debería de ser ilegal.
La mayoría de las sociedades civilizadas de la historia mundial han aceptado como derecho natural el acceso al agua por parte de sus ciudadanos. Los derechos sobre el agua son naturales y no son originarios del Estado. Muchos Estados en la actualidad venden o alquilan esos derechos al mejor postor, la mayoría de los casos a empresas extranjeras.
Nandini 2008
Para nosotros el acto cotidiano de abrir el grifo no significa nada más que eso, abrir el grifo y que salga agua fresquita, o en su defecto caliente. Sin embargo, para más de 1.500 millones de personas en todo el mundo ese acto tan mundano simplemente no se produce, es para ellos, imposible. El milagro para ellos consiste en recorrer más de 2 kilómetros al día para obtener una vasija con agua de escasa potabilización.







