Defender la alegría como una bandera
Defenderla del rayo y la melancolía
De los ingenuos y de los canallas
De la retórica y los paros cardiacos
De las endemias y las academias
Defender la alegría como un destino
Defenderla del fuego y de los bomberos
De los suicidas y los homicidas
De las vacaciones y del agobio
De la obligación de estar alegres
Defenderla del óxido y de la roña
De la famosa pátina del tiempo
Del relente y del oportunismo
De los proxenetas de la risa
Defenderla de dios y del invierno
De las mayúsculas y de la muerte
De los apellidos y las lástimas
Del azar
Y también de la alegría.
Mario Benedetti Poeta Uruguayo







