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Las fronteras no se mueven como las banderas

by Jose Ortiz
1327352077-1.jpgAllí estaba yo…
Bajando del avión con todas las ilusiones de un latinoamericano al tocar suelo europeo.
Allí estaba yo, junto a europeos y no europeos.
Allí estaba yo, con las ilusiones intactas.

Y mientras los europeos eran saludados con mucho respeto, pasando al otro lado de la frontera, un hermano boliviano, dos argentinos más y yo mismo fuimos separados del grupo.

Sin preguntarnos ni explicarnos nada, nos obligaron a sentarnos “a esperar” sin mediar palabra.
 
Y los policías de inmigración parece que consideran que el color de piel es una virtud. Y, como yo, por buena o mala suerte, he salido con tez clara, me han dejado expresarles mis inquietudes, pero a mis hermanos latinoamericanos, de tez más oscura los han tratado como delincuentes desde el primer momento… Y yo, finalmente, luego de dos horas de espera y decenas de preguntas sin sentido, he podido pasar; ellos… la verdad, no lo creo.
   
Quizás haya miles de razones para que nos prejuzguen: estadísticas, estudios criminológicos; la verdad no lo sé. Pero yo tengo una que creo que es más importante y más certera que contradice su comportamiento: igualdad.

 
Muchos podrán pensar que estoy haciendo un mundo de un inconveniente común de un viaje, pero no puedo evitar pensar qué lejos estamos de aquella utopía de John Lennon: un mundo sin fronteras. Cada vez más utópica aquella utopía.

Y claro, estamos en crisis. Es totalmente lógico que teman a la inmigración, que quieran evitar que sus compatriotas pierdan el trabajo. De eso se trata el patriotismo. Quizá por eso nunca fui muy patriota. O porque tengo amigos aquí y allí, en varios países. Porque hay gente buena y gente mala en todos lados. O quizá porque mi conciencia de clase es aún más fuerte que el nacionalismo.

Pero creo que no esa no es la respuesta. Los nacionalismos no nos han llevado a buen puerto. Jamás.

Creo que estamos equivocando el camino, aquí en Europa y en todo el mundo. Son tiempos de mentes chatas… de miedo, de error y más error. En medio de una crisis mundial, en vez de ayudarnos entre nosotros, montamos muros gigantes que eviten que el pobre se cruce con el rico.

“Estamos en crisis, por eso están así las fronteras”, aún lo oigo pero no lo acabo de comprender. Estamos volviendo el camino atrás… regresamos a épocas oscuras. Ahora todo se decide con dinero. Habrá que desempolvar alguna idea…

Estamos mal. Buscamos las causas en las conclusiones. La pobreza no es una causa… Por eso la solución no es apartar al que menos tiene, ni tan poco lo es la violencia, por supuesto.

Mis fronteras no están en los aeropuertos, de eso estoy seguro. Me toca ir en contra del mundo; espero no ser el único.

Yo creo en otras fronteras, en las humanas, en las morales, las éticas. Para mí la humanidad es la que no tiene fronteras… así como la bondad, o la lucha contra la injusticia… Estamos muy equivocados: en vez de darnos la mano… nos damos golpes.

No hacían falta dos horas de espera para aquel hermano boliviano. Ya habían visto el color de su piel… y sus bolsillos vacíos.

Miguel Angel

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¡Tú y Yo somos de la misma sangre!… se desarrolla dentro del marco del programa IMPLICA2 propuesto por la Red de Trabajo de Educación para la Igualdad de Oportunidades y la Integración Social, del Servicio Federal de Programas de ASDE-Federación de Asociaciones de Scouts de España.

 

 

Foto:CAMPAMENTOS DE REFUGIADOS SAHARAUIS.CLAN KILIMANJARO.SEMANA SANTA 2007

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