En Argentina, alrededor de un millón de jóvenes se encuentran inmersos en esa clandestinidad social. Porque cuando quieren resurgir de entre las ruinas no les es posible porque el sistema no está preparado para ellos. En España, sin ir más lejos, cuántos son los “mileuristas” que viven con sus padres hasta los…
Algunos profesionales encuentran una explicación simple, aunque no certera: “Fueron beneficiados y nacieron con increíbles adelantos tecnológicos y con un desarrollo de los medios de comunicación como no existió épocas atrás. Sin dedicación, tuvieron mucho a su alcance: conocieron lugares y contactaron gente sin viajar. No encuentran modelos a los cuales seguir ni desafíos para alcanzar”.
Pero en América Latina, por ejemplo, son más de 50 millones los jóvenes que están fuera del mercado laboral y del sistema educativo.
Es cierto, no se le puede echar la culpa sólo al sistema. Y eso sería una irresponsabilidad social. Porque hay varios motores y los principales son la comodidad en la que viven y la falta de motivación en los adultos.
Nacieron con tecnologías o comodidades inmensas que antes no existían. Ya no tienen que leer un libro para ser culto porque para eso, hoy, tienen que acceder a un ordenador. Si no acceden a un ordenador están fuera y se sienten fuera que es casi peor que estarlo.
Y luego lo ven al padre o a la madre que viven liados con el trabajo, las cuentas y demás. Y eso que se esforzó, capacitó y tiene su trabajo. “Y para qué voy a estudiar si él-ella lo hizo y no progresa”.
Son “Ni Ni”. No tienen ni entienden ni les interesa el sentido social. Perdieron todo interés de superación y la sociedad para ellos no existe.
He aquí nuestro problema. El tuyo, el mío y el nuestro. Porque son parte de la sociedad, activa o pasiva. Están en ella la elijan o no. Y está en ti, en mi el incluirlos, como padre-madre o como amigo-a, como Estado o Gobierno.
Es responsabilidad de cada uno de nosotros que esta sociedad funcione. Y lejos de motivar enojos, no sería raro pensar que a los políticos no les importa ayudarlos. De hecho muchos los usan como herramienta para llegar al poder.
Es nuestra responsabilidad incluirlos en la sociedad. Son un sector más que está marginado. No importa si tiene o no los recursos socioeconómicos. Importa si son o no parte del flujo social.
¿Qué te quedaste con la intriga del Reality? Pues un canal de TV español marginó en una casa a un grupo ya marginado, de jóvenes “Ni Ni” para ver la nada misma.
Acaso… ¿Por qué no invertir esa misma producción en ayudarles a salir adelante?
Santiago Gabari
Algunos profesionales encuentran una explicación simple, aunque no certera: “Fueron beneficiados y nacieron con increíbles adelantos tecnológicos y con un desarrollo de los medios de comunicación como no existió épocas atrás. Sin dedicación, tuvieron mucho a su alcance: conocieron lugares y contactaron gente sin viajar. No encuentran modelos a los cuales seguir ni desafíos para alcanzar”.
Pero en América Latina, por ejemplo, son más de 50 millones los jóvenes que están fuera del mercado laboral y del sistema educativo.
Es cierto, no se le puede echar la culpa sólo al sistema. Y eso sería una irresponsabilidad social. Porque hay varios motores y los principales son la comodidad en la que viven y la falta de motivación en los adultos.
Nacieron con tecnologías o comodidades inmensas que antes no existían. Ya no tienen que leer un libro para ser culto porque para eso, hoy, tienen que acceder a un ordenador. Si no acceden a un ordenador están fuera y se sienten fuera que es casi peor que estarlo.
Y luego lo ven al padre o a la madre que viven liados con el trabajo, las cuentas y demás. Y eso que se esforzó, capacitó y tiene su trabajo. “Y para qué voy a estudiar si él-ella lo hizo y no progresa”.
Son “Ni Ni”. No tienen ni entienden ni les interesa el sentido social. Perdieron todo interés de superación y la sociedad para ellos no existe.
He aquí nuestro problema. El tuyo, el mío y el nuestro. Porque son parte de la sociedad, activa o pasiva. Están en ella la elijan o no. Y está en ti, en mi el incluirlos, como padre-madre o como amigo-a, como Estado o Gobierno.
Es responsabilidad de cada uno de nosotros que esta sociedad funcione. Y lejos de motivar enojos, no sería raro pensar que a los políticos no les importa ayudarlos. De hecho muchos los usan como herramienta para llegar al poder.
Es nuestra responsabilidad incluirlos en la sociedad. Son un sector más que está marginado. No importa si tiene o no los recursos socioeconómicos. Importa si son o no parte del flujo social.
¿Qué te quedaste con la intriga del Reality? Pues un canal de TV español marginó en una casa a un grupo ya marginado, de jóvenes “Ni Ni” para ver la nada misma.
Acaso… ¿Por qué no invertir esa misma producción en ayudarles a salir adelante?
Santiago Gabari
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