Santiago de Chile, la capital, es una ciudad muy grande con grandes avenidas inmensas. Destaca el palacio de la moneda que fue bombardeado durante el golpe de estado de Pinochet y su inmensa Plaza de Armas.
A una hora de Santiago de encuentra Valparaíso, una ciudad situada en la ladera de una montaña, al borde del mar. Se caracteriza por sus calles desordenadas y llenas de grafitis artísticos y sus casa de colores, es la ciudad bohemia del país. Allí tuve la oportunidad de estar charlando con una Manada que estaban realizando un taller de recuperación de plazas.
Unos días después tomé un vuelo al Norte, al desierto de Atacama, donde pude visitar la mina a cielo abierto de cobre más grande del mundo, un agujero de un kilómetro de profundidad con camiones de más de 7 metros de altura. El desierto es espectacular, el Salar de Atacama, lleno de flamencos rosas, las Lagunas Altiplánicas a 4.300 m.s.n.m o Los Geiseres del Tatio. Es un paisaje que impresiona por su extensión, donde por la noche puedes observar el cielo más limpio del mundo, lleno de estrellas.
Para terminar el viaje visite la ciudad de La Serena y El Valle del Elqui, lugar donde se fabrica el Pisco, que es la bebida típica del país y destaca por su particular clima.
De vuelta a Santiago tengo la oportunidad de compartir un asado con los chilenos para celebrar las fiestas patrias antes de tomar el vuelo de regreso a España.
Alvaro, el Xeriff.
Aprovechando que mi novia está en Chile, estudiando a través del Erasmus Mundus







