Mochila al hombro, botas bien atadas y con la espesura forestal que nos espera, emprendimos nuestra primera acampada de la Ronda. El Puerto de los Leones como portal de entrada hacia la aventura; de escenario, los veinte kilómetros que distan desde ahí hasta el Refugio y como ambientación, nada más ni nada menos que el verde de la naturaleza, con viento y lluvia como efectos especiales.
El ambiente parece adverso y sugiere volver al punto de partida, invita a regresar a la comodidad del hogar, a cualquiera que se haya planteado un día soleado para dar un paseo; pero a los Scouts no nos parece un ambiente adverso, no esta vez. Sabemos que es otra faceta del perfecto equilibrio natural del Ecosistema, de los factores que interactuan entre sí para mantener el Medio natural, por lo cual estamos seguros de que la naturaleza no nos impedirá desarrollar nuestra actividad, porque somos parte de ella; por el contrario, nos abrirá sus entrañas y nos permitirá indagar en lo más profundo de sus secretos para sacar un mayor aprendizaje. Esto es una ruta para la Unidad Esculta McKinley, para todos los Scouts: "Una oportunidad para vivir la vida, para respirar aire puro, mirar y disfrutar el arte natural, tocar las hojas, saborear el agua cristalina, oir el canto de las aves y el silbido del viento". Una oportunidad para compartir.
9 y 10 de octubre de 2010, una fecha que ya aparece como imborrable en nuestras memorias, porque desarrollamos una acampada espectacular, en la que las y los Scouts de la Unidad Esculta, supimos aprovechar y disfrutar la propuesta del tiempo libre y del espacio abierto. Una vez más nos demostramos que podemos. Supimos compartir y darnos apoyo para pasárnoslo bien y hacer bien las cosas, esto hace la diferencia.
Un saludo y enhorabuena Escultas
Gracias Grupo
Bobby
Publicado por Unidad Esculta McKinley
No es lo mismo ver de lejos la sierra que introducirse en ella y confudirse entre los árboles, las piedras, los riachuelos. Sentir el viento que parece saludar, a veces mediante una caricia de suave brisa y otras mostrando su tempestuosa fuerza. Ser y saberse parte de la naturaleza, convivir con los pájaros, los corzos, zorros y otros animales que están ahí aunque no se dejen ver.







