Una tasa diminuta
Según las estimaciones, un impuesto de alrededor del 0,05% solo en las
transacciones financieras podría generar entre 150.000 y 520.000
millones de euros en todo el mundo. Activistas de Francia, Reino Unido,
Alemania y otros países sugieren que los ingresos se destinen a:
• Mejorar los servicios públicos y ayudar a los más tocados por la crisis económica actual
• Reducir la pobreza en el mundo
• Ayudar a los países más pobres poor countries to adapt to climate change.
En otras palabras, este impuesto podría ayudar a resolver la mayoría de los grandes problemas de nuestro mundo, sin que le cueste nada a los ciudadanos de a pie.
¿Quién reclama este pequeño impuesto?
• La sociedad civil: cientos de organizaciones de los cinco continentes estamos ya coordinándonos para lanzar un mensaje fuerte y unido: esta es una oportunidad única que no podemos dejar pasar. Ha llegado el momento de hacer que la Tasa Robin Hood sea una realidad. El G20 que este año se celebra en Francia debe lograr el consenso político que hasta ahora ha sido imposible de alcanzar.
• Líderes mundiales: Sarkozy y Angela Merkel, además de Zapatero, han mostrado su voluntad de defenderlo en los foros internacionales. Destacadas voces como Nancy Pelosi (portavoz del Senado de EEUU), el ex presidente de Brasil Lula y más de 350 economistas de prestigio internacional como Stiglitz, Krugman o Sachs, así como George Soros han firmado posiciones públicas a favor.
Información tomada de
http://www.oxfam.org/es/es/campaigns/health-education/robin-hood-tax

Proyecto vinculado a la CAMPAÑA SOBRE CAMBIO CLIMÁTICO Y REDUCCIÓN DE LA CONTAMINACIÓN







