"Decidme, buen hombre. ¿Qué os trae de tan lejos?"
"Soy mago, excelencia. He oído lo de vuestro desafío y deseaba participar para cerrar la competición."
"Si os place aunque no sé si estáis enterado de la suerte del resto."
"Los escaldos como yo nada tememos. Además, no seré yo quien haga este truco sino vos."
"¿Qué prodigio es ese?"
"Aguardad a mañana y lo veréis."
Sin hacer mucho caso del asombro del monarca, el anciano fue a sus aposentos y sin mediar palabra, dejó el viejo sombrero en la ventana de modo que la nieve lo cubriese.
Al día siguiente, el rey sentado en su trono, observó en silencio como ponían la estropeada prenda ante él.
"Será una broma, sin duda."
"Yo nunca bromeo con estas cosas, gran señor. Y ahora procedamos, si vuestra excelencia fuese tan amable de coger una piedra del jardín, podremos comenzar."
El monarca riendo, ordenó traer lo que pedían y después, siguiendo instrucciones del mago, la echó dentro del sombrero que entonces, cogió color blanco y se hizo un poco más grande. Hallando el truco divertido, lo repitió varias veces hasta que finalmente tuvieron que sacarlo al patio porque no cabía. El mago sonreía cada vez más pues no sólo crecía en tamaño también en dureza. La tierra bajo el sombrero empezaba a agarrarlo con fuerza como si saliesen raíces de él y para horror de los presentes, en determinado momento, creció tanto que se convirtió en montaña de cima cubierta de nieve y se trago el palacio entero.
El rey y su corte observaron atónitos la enorme cima y en vano buscaron y buscaron al hechicero. Pero este sólo permitió que se escuchase su voz.
"Vos eliminasteis a muchos antes que yo. No entendíais la magia. Y por supuesto, no habéis hecho lo que os dije. Pedí que fueseis VOS quien recogiera una piedra del jardín, no vuestros criados. Ahora esta montaña guardará para siempre vuestras riquezas y orgullo."
"Sólo era un sombrero raido"
"Sí y ahora es el sombrero del mundo."
"Os ruego me devolváis lo que tenía."
"¿Debería? Pues si así lo queréis, tendréis que esperar a que el sombrero lo escupa."
El monarca accedió y aguardo pacientemente pero de tanto esperar, acabo convertido en árbol junto con toda su corte, mientras el sombrero del mundo "Kilimanjaro" aún sigue cubierto de nieve en nuestros días. Y ese rey aún sigue esperando que el volcán apagado de la montaña escupa su palacio, y con él venga el perdón del viejo mago pero según dicen, el hechicero hace ya mucho que se convirtió en elefante y desde luego, no está nada interesado en cambiar el sombrero.
"Soy mago, excelencia. He oído lo de vuestro desafío y deseaba participar para cerrar la competición."
"Si os place aunque no sé si estáis enterado de la suerte del resto."
"Los escaldos como yo nada tememos. Además, no seré yo quien haga este truco sino vos."
"¿Qué prodigio es ese?"
"Aguardad a mañana y lo veréis."
Sin hacer mucho caso del asombro del monarca, el anciano fue a sus aposentos y sin mediar palabra, dejó el viejo sombrero en la ventana de modo que la nieve lo cubriese.
Al día siguiente, el rey sentado en su trono, observó en silencio como ponían la estropeada prenda ante él.
"Será una broma, sin duda."
"Yo nunca bromeo con estas cosas, gran señor. Y ahora procedamos, si vuestra excelencia fuese tan amable de coger una piedra del jardín, podremos comenzar."
El monarca riendo, ordenó traer lo que pedían y después, siguiendo instrucciones del mago, la echó dentro del sombrero que entonces, cogió color blanco y se hizo un poco más grande. Hallando el truco divertido, lo repitió varias veces hasta que finalmente tuvieron que sacarlo al patio porque no cabía. El mago sonreía cada vez más pues no sólo crecía en tamaño también en dureza. La tierra bajo el sombrero empezaba a agarrarlo con fuerza como si saliesen raíces de él y para horror de los presentes, en determinado momento, creció tanto que se convirtió en montaña de cima cubierta de nieve y se trago el palacio entero.
El rey y su corte observaron atónitos la enorme cima y en vano buscaron y buscaron al hechicero. Pero este sólo permitió que se escuchase su voz.
"Vos eliminasteis a muchos antes que yo. No entendíais la magia. Y por supuesto, no habéis hecho lo que os dije. Pedí que fueseis VOS quien recogiera una piedra del jardín, no vuestros criados. Ahora esta montaña guardará para siempre vuestras riquezas y orgullo."
"Sólo era un sombrero raido"
"Sí y ahora es el sombrero del mundo."
"Os ruego me devolváis lo que tenía."
"¿Debería? Pues si así lo queréis, tendréis que esperar a que el sombrero lo escupa."
El monarca accedió y aguardo pacientemente pero de tanto esperar, acabo convertido en árbol junto con toda su corte, mientras el sombrero del mundo "Kilimanjaro" aún sigue cubierto de nieve en nuestros días. Y ese rey aún sigue esperando que el volcán apagado de la montaña escupa su palacio, y con él venga el perdón del viejo mago pero según dicen, el hechicero hace ya mucho que se convirtió en elefante y desde luego, no está nada interesado en cambiar el sombrero.
grupo scout 217 matterhorn
Proyecto della CAMPAÑA SOBRE CAMBIO CLIMÁTICO Y REDUCCIÓN DE LA CONTAMINACIÓN
Cofinancian









