Realizarnos en la vida significa muchas cosas, todas ellas en relación directa con la felicidad. Convertirse en músico, filósofo, ingeniero, escritor, maestro, doctor, abogado tal vez, en lo que quieras, lo que desees. No todos tienen opción de decidir “lo que quieren ser”, la mayoría de las veces “la vida”, que no es más que el titulo comercial de la forma en que una sociedad ha aceptado funcionar, nos limita o decide por nosotros.
No debe confundirse actitudes con realidades, en el mundo existen personas extraordinarias, que en situaciones adversas, inimaginablemente difíciles, han demostrado poder elegir la forma de encarar la vida, no dejándose vencer por cada vacío, golpe o injusticia y, en contrario, hay precedentes de personas que en la abundancia, con las oportunidades por delante no la encontraron.
La actitud no justifica la realidad, no justifica de ninguna manera la injusticia y la pobreza de nuestras sociedades en el tema de igualdad de oportunidades, habrá que cuidarse entonces de frases hechas que nos llevan al conformismo o de ingeniosos rankings mundiales de felicidad, que colocan a los países más pobres, violentos, con alta criminalidad, corruptos y con bajas prestaciones sociales como los más felices de la lista. La búsqueda de la felicidad es un derecho que no solo depende de nuestras ganas y actitudes, el mundo que hemos creado nos exige más, día a día. No debería ser el status económico quien determine nuestra cuota de oportunidad.
Nuestras sociedades deben proponer igualdad de oportunidades para todos y todas, si en el mundo habrán de existir personas que no busquen ni encuentren su propia felicidad, deberá ser por su propia elección y no por la limitación o nula oportunidad que “la vida” les reservo. Las consecuencias de poder de elegir, de las oportunidades, son tan fuertes y decisivas en sentido positivo, como en sentido negativo lo es la actual inexistencia de las mismas.
Condénese a cualquiera que cultiva la desigualdad, el conformismo, la injusticia y la pobreza en cualquier rincón del mundo, porque lograr el bienestar de todos no es más utópico que los discursos justificativos de aquellos que ostentan irresponsablemente el poder económico, político y social de los Estados y el mundo, cada quien saldrá a buscar su destino, su felicidad, sin más dificultad que la que por naturaleza existe, porque nada merece el que no se esfuerza, pero ahora nos preguntamos por qué algunos tienen que esforzarse más que otros, para obtener menos resultados, ¿por herencia?, ¿mala suerte?, ¿poder divino?, o porque unos cuantos deciden por el resto.
Sin embargo, nada cambiará mientras no cambien las formas, mientras el capital económico sea valorado con mayor peso que a las personas, mientras no solo erradiquemos el analfabetismo, también la ignorancia; que no conoce de clases sociales, cuándo nos demos cuenta que algo se desconectó hace mucho tiempo en la humedad, que hay persona cobrando millones por pegar a un balón de futbol, mientras otras mueren de hambre en Somalia, que no es normal hacer la paz y vender armas a la vez…
…Pero “tú quédate sentadito en el sofá” creyendo que es dios quien decide, mientras recoges las migajas que caen de la mesa del rey sin rostro ni nombre, los demás saldremos a buscar la felicidad aunque nos dejemos la vida en ello, porque es nuestro derecho, porque felicidad no es solo una palabra ni tampoco una fábula contada por los ancianos, saldremos como otros ya lo hacen y otros lo han hecho.
Frodo
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