Iniciamos la Ruta, y la primera parada la hicimos al acabar el tramo de carretera, en un merendero con una fuentecilla, antes de proseguir nuestra senda, ahora por camino. Ahí tomamos un pequeño tentempié, para recobrar fuerzas. Lamentablemente, la fuente estaba cerrada, y las trampillas para abrir el paso de agua a la fuente, estaban cerradas con candado. Por suerte y por previsión, era sólo el principio, y nos quedaba agua de sobra. Desde allí hasta la cima, o casi, siempre por un camino ancho y sin pérdida, y subiendo por un cortafuegos, con la cruz del Valle de los Caídos a nuestra derecha.
Paramos para comer poco antes de llegar a la cima, en una explanada entre rocas, y empezó a granizar. Era un granizo muy suave, y casi se agradecía que fuese así, y no lluvia, lo que nos permitía comer con cierta tranquilidad. Sin descanso, nos dispusimos a terminar los apenas 200 metros que nos quedaban para alcanzar la cima, el ya mítico “cartel amarillo” (que ya hemos descubierto que se trata de un repetidor de ondas del Centro de Almacenamiento de Datos próximo al albergue), y sacarnos la foto triunfal.
Ante la persistente amenaza de lluvia, decidimos bajar por un camino diferente, entre el bosque, para estar más protegidos en caso de que las nubes se decidieran a soltar su carga. Éste camino es más corto y con menos pendiente que el de ida, pero es muy importante mantener el grupo muy unido, pues es muy fácil perderse, debido a los numerosos caminos y las escasas señales. En seguida llegamos al mismo merendero donde habíamos tomado un tentempié a media mañana, tranquilos porque la lluvia ya no suponía un problema a partir de allí. Algunos lobatos/as aprovecharon para descansar y hablar sentados en los bancos, mientras otros seguían teniendo ganas de acción, y comenzaron a construir una cabaña con palos que encontraron cerca.
A las 17.00 decidimos que ya era buen momento para regresar al albergue scout, donde llegamos a las 18.00. Apenas veinte minutos más tarde, arrancó a llover. Pareciera como si las nubes hubieran estado aguantando todo el día a que estuviéramos ya a resguardo para descargarlo todo en otros veinte minutos. Pero el RETO se había conseguido ya. Finalmente fueron casi 17 kilómetros, “fácil, sencillo y para toda la familia”.
Una vez más, nuestros lobatos/as y sus scoutres nos han demostrado que no hay reto ni desafío para el cuál no estén preparados. Una vez más nos han demostrado que no debemos subestimarles, y que afrontar con alegría y satisfacción cualquier aventura que les planteemos………Enhorabuena Lobatos/as!!!!
Arturo Rodríguez "el turi"
Scouter Manada Mowha








