
Antes de leer el artículo, os proponemos el vídeo del enlace, que es una forma de enviar a Chris vuestro empuje en su nueva andadura. Vídeo: http://www.youtube.com/watch?v=PK9VcCvF6aM&feature=youtu.be
Hace algunos años conocí a alguien grandote, silencioso y que parecía lejano a primera vista. Fue mi Scouter de Clan durante un Campamento pero ya le había visto en otros campas de verano, siempre grande, siempre callado, siempre sonriendo. Y me preguntaba que quién era ese Scout tan misterioso.
En Clan no conseguí conocerle mucho porque como es tan servicial siempre andaba de aquí para allá haciendo tareas para otras Unidades. Pero un Intercambio me permitió conocerle algo más… le gustaba el fútbol (especialmente ama el Alianza), los coches, sabía mucho de construcciones y era Salvadoreño…pero seguía siempre misterioso.
Después el destino le convirtió en mi compañero, compañero de Unidad, y como descubriría más adelante compañero de vida, un verdadero amigo.
El primer campamento de verano que hice como Scouter de Tropa estaba muy asustada, tantos días, tantos chavales, tanto cansancio. Pero él siempre estaba calmado y con alegría (que nunca le faltaba) me decía: “Tranquila, estoy aquí para lo que necesites”.
También compartimos un Proyecto en Estambul, todavía le conocía poquito, pero de nuevo nos sorprendió a todos. Estábamos perdidos y separados pero él nos orientó en esa Ciudad CAÓTICA, como una Rosa de los Vientos, sabía siempre dónde estaba el Norte.
Después de 3 años de Scouters de Tropa juntos, sólo puedo recordar momentos únicos, inolvidables y cercanos. Ya no tendremos ese calefactor humano en las tardes frías de los sábados de acampada. De momento, pues se marcha a una nueva y seguro exitosa aventura de vida en Canadá, no tendremos esa fuerza bruta que te resolvía cualquier macutero inestable y te dejaba los mástiles “a punto de caer”. Esa mirada en momentos de tensión que serenaba hasta el más nervioso (en muchos casos, yo misma). Esa voz grave que te guiaba en cualquier camino con niebla. Ese amigo que te convertía los problemas, para ti enormes en algo simple, y ¡sólo empleaba un minuto!. Esa risa amable que decía “Ay, ay para ya”.
Gracias Chris, gracias por enseñarme tanto, por hacerme disfrutar tanto el Escultismo.
Te vas pero te quedas de alguna forma, porque dejas un legado, que aunque pequeño, para mí es enorme.
Compañero, Amigo, BUENA CAZA Y LARGAS LUNAS.
PD. 217 Kilómetros de Buenos Sentimientos
Seguimos Acampando,

Seguimos Avanzando,...en cualquier Selva del Mundo







